Lecturas próximas sesiones

on lunes, 11 de mayo de 2009

Muy queridos estudiantes:


Dada la contingencia será necesario programar de nuevo las lecturas del semestre, así como la entrega de los cuestionarios restantes, he aquí el calendario:
  • 11 y 13 de mayo Santa de Gamboa 
  • 18 la selección de Ángel de Campo, las crónicas de La Semana Alegre (editado por la UNAM): “La fotografía, marzo de 1901”, “El peligro de las palabras pronunciadas con acento raro, mayo 26” “Círculo del Alma Emancipada. Sesión espiritista. Pleitos matrimoniales, agosto 4 de 1901”, “(Merry Week. The english language and mexican business, junio 21 de 1903” e “¡Hínquense, criaturas, porque está temblando!, abril 21 de 1907”. Entrega reporte de lectura del quinto capítulo de México el trauma de su historia mayo 18.
  • 20 de mayo, obra de Amado Nervo “Mencía” de El castillo de lo inconsciente. México: CONACULTA (Lecturas mexicanas cuarta serie) y Salamandra de Efrén Rebolledo y Caro Victrix. México: Ediciones Factoría o bien en Obras reunidas. Además, realizar la lectura de los poemas “Cleopatra” de Díaz Mirón, “Tu cabellera” de Manuel M. Flores y de Charles Bauldelaire “Un hemisferio en una cabellera” en Pequeños poemas en prosa
  • 25 y 27 los cuentos de Bernardo Couto Castillo. Entrega reporte de lectura del sexto y último capítulo de México el trauma de su historia, mayo 25.
  • 1o. de junio, cierre del curso, aclaración de dudas para el trabajo final
  • A petición de las multitudes de sonrisas que me arrancaron sus trabajos, el 3 de junio elaborarán y entregarán el segundo trabajo parcial: 5 cuartillas máximo, recuerden elaboración durante la clase.
¡Saludos cordiales!

Manuel Gutiérrez Nájera, Duque Job

on domingo, 22 de marzo de 2009


Gutiérrez Nájera posee una de las obras más notables y profesionalmente diversas dedicadas a la literatura y la cultura modernas en el México finisecular. Como vimos en la clase pasada Nájera como otros después de él se encuentran en posición de ser parte de un campo intelectual no necesariamente ligado a la vida política, ya sea en el foro o en la brega partidaria. El nuevo escenario del hombre de letras en la ciudad letrada al tiempo que lo exilia de ciertos espacios de poder, le permite construir otros exclusivamente regidos por principios estéticos. No obstante lo dicho, el arte de los artistas modernos en México no es un arte divorciado de la realidad ni necesariamente de evasión, sino que prefiere otras poéticas y otras relaciones con la belleza; además de que está consciente de que su intervención con la vida diaria de la "polis" es cada vez más limitada.
En este sentido, algo que separa a estos creadores de los de la primera mitad del siglo XIX y los anteriores a 1867 es su conciencia artística, que dejó testimonio en las páginas dedicadas tanto a defender sus textos, como a reflexionar acerca de su sociedad y el papel del arte y el artista, la crítica literaria se incrementa durante las últimas tres décadas del siglo y se consolida como otra actividad más del artista.
Así, Nájera, Nervo, Micrós, Tablada, Gamboa y otros muchos además de autores, serán críticos de literatura, teatro, sociales, y sobre todo cronistas de la vida cotidiana (observadores críticos del mundo que se desenvuelve aparentemente lejos de su radio de influencia). Y en un segundo movimiento, cronistas del propio desarrollo de la vida intelectual (Rubén M Campos, Ángel de Campo, F. Gamboa).

Esta semana después de haber apreciado y hecho una somera aproximación al Nájera narrador, revisaremos algunas de sus meditaciones sobre el arte.

El más famoso de sus ensayos sea quizá “El arte y el materialismo”, junto con “El cruzamiento en literatura” podremos aproximarnos a sus ideas estéticas y a otro proceso que atañe a nuestras letras: la conciencia de una necesidad de apropiación diferenciada de las producciones culturales europeas y de sus doctrinas estéticas, así como la asunción de la meditación propia.

Pedro Castera

on viernes, 6 de marzo de 2009

En 2004 la editorial Cal y Arena publicó dentro de su serie Imprescindibles una selección de la obra de Pedro Castera (1846-1906), realizada por Antonio Saborit. Esta edición debe considerarse como un suceso, ya que la obra de Castera había ido apareciendo ya en la Biblioteca del Estudiante Universitario, núm. 104 que reúne la colección de cuentos Las minas y los mineros y la novela Querens; ya en la Colección de Escritores Mexicanos de Porrúa Carlos González Peña prologó Carmen, memorias de un corazón, novela que hizo famoso al autor. Imp
resiones y recuerdos, Los maduros y Dramas de un corazón fueron recogidos a su vez por Luis Mario Schneider, quien se había dedicó a la vida y obra de este singular hombre de letras.

Sin embargo de la publicación de sus obras durante estos años, es la antología de Saborit --a mi ver-- la que asume una lectura distinta de Castera y su obra, y la que permite renovar el interés por este autor. Pueden leer la apasionada nota "Castera, el escritor con algo de fantástico" escrita y publicada por Saborit que da una panorámica de la atractiva biografía de nuestro autor. A pesar de esto, el halo en torno a la obra de Castera y a su figura de escritor recluido por una crisis nerviosa y de espiritista no deja aún acercarse del todo a sus interesantes textos.

Castera como otros de sus contemporáneos (Amado Nervo, Francisco I. Madero) viven en un mundo donde lo insólito y lo científico se imbrican. Castera estaba familiarizado con la obra de Emanuel Swedenborg 
y de Helena von Hahn mejor conocida como Madame Blavatsky (hay una fundación que lleva su nombre, ver aquí), cuya obra difundió la teosofía entre los hombres finiseculares; la obra de ambos tiene seguidores aún en nuestros días. A este ingrediente debe sumarse la popularidad de la narrativa de ciencia ficción de Jules Verne, y la difusión de la obra de Camille Flammarion (L'Atmosphere: Météorologie Populaire, Paris, 
1888, el famoso grabado de esta edición se reproduce aquí a la izquierda), esto y más convive durante aquellos años con que se va cerrando el siglo XIX. Entre ciencia y seudociencia, entre el mito del progreso infinito y de la ciencia como forma de racionalidad que es capaz de atisbar, estudiar y comprobar lo espiritual se debaten los desamparados hombres decimonónicos, entre ellos Pedro Castera con su prosa mecida entre la esperanza y la desilusión.